El mito entorno a la leyenda


Por Manuel Estévez

De Andrés Caicedo se ha dicho de todo.

Genio y mediocre. Loco y sensato. Brillante y apagado.

Jorge Navas presenta el documental Balada para niños muertos. Al parece este resulta el compendio definitivo. Los invitados usuales principales: Sandro Romero, Luis Ospina y Rosario Caicedo, la hermana de Andrés, y quien ha conservado sus textos inéditos y a mano alzada.

Sus problemas mentales evidentes, las drogas, el cine de terror, la salsa, el cine club, la tragedia del 7 de agosto en Cali, sus difíciles actitudes sociales o la inevitabilidad de su muerte.

Su fascinación por el terror cósmico de HP Lovecraft y la decepción por el rechazo de Roger Cormar a sus guiones, se suman a una vida que ya era caótica y estaba marcada por la tragedia. La angustia de ser Andrés Caicedo y tener tan pocos seres con los cuales entablar siquiera una conversación. El literato precoz y dibujante de extrañas situaciones.

Un relato cavernoso por la decadencia de Caicedo que muestra cómo cada hecho lo marca y en la medida que se hunde aflora su talento como artista. Hábilmente explota las pocas imágenes existentes del autor y con una edición muy ágil nos presenta su postulado en hora y media. No se queda con nada y presenta los claroscuros sin mayor tapujos.

Alabado por momentos y cuestionado en otros. la figura de Caicedo se humana y racionaliza en este documento que debió estrenarse en 2020 pero por cuestiones pandémicas se tuvo que aplazar. Por cierto, ¿se imaginan todo lo que se le habría ocurrido a Andrés durante la pandemia?

Véala en cine a partir del 13 de abril.